MEDICINA, MÁS QUE UNA PROFESIÓN, UNA PASIÓN CONSTANTE
Mientras Mayra Alexandra Yauli Santos descansaba en su cómoda habitación, el peculiar sonido alarmante de su reloj la despertó e indicó que ya era hora de levantarse, de empacar sus maletas y dirigirse al Centro materno infantil Carlos Julio Arosemena Tola, situado en el cantón que lleva el mismo nombre, en la provincia de Napo, para cumplir con su labor como Médica rural.
Alexandra es una joven ambateña de 25 años, la primera de los cuatro hijos de David Yauli y Norma Santos, una muchacha de piel canela, risueña, perseverante, responsable, cariñosa, solidaria, que desde muy pequeña resaltó su dedicación diaria al estudio, la cual le permitió cumplir el sueño de ser médica, graduada en la Universidad Técnica de Ambato, ilusión que la motivó debido a su inclinación por salvar vidas, curar enfermedades y así poder ayudar a quien más lo necesita. Para conocer más acerca de las actividades que cumple nuestro personaje, la acompañamos durante todo un día y sin pensarlo dos veces nos trasladamos hasta el lugar de la acción.
Luego de cuatro horas de viaje desde Ambato hasta el sitio, se pudo apreciar que en la parte externa de la casa de salud, en la que labora Alexandra, está el centro de residuos y desechos que salen todos los días y son clasificados en varios tachos plásticos que se encuentran a unos metros de las oficinas. En la parte delantera, la presencia de un colorido y acogedor jardín realza la fachada. Entre los servicios que oferta la casa de salud están: farmacia, gineco obstetricia que brindan asistencia de “parto intercultural”, odontología, laboratorio clínico, medicina general, estadística, enfermería, nutrición, emergencias las 24 horas, salas de observación, mismos que se complementa con cuartos de esterilización y limpieza.
Durante su semana de trabajo, la médica reside en el segundo piso de la casa de la salud, a la cual se ingresa luego de subir unos cuantos escalones impregnados de vapor debido al clima húmedo propio de la región. En el departamento, Mayra convive con tres compañeras: Priscila Anaguano, graduada en la Universidad Central en Quito, Lineth Zurita, graduada en la Universidad Técnica de Ambato y Gissela Arias, estudiante de Salcedo graduada en la Universidad Técnica de Ambato.
“Medicina no es una carrera de velocidad más bien se trata de resistencia” fueron las palabras que expresó la Médica en medio del ascenso, pues con un poco de añoranza recordó la entrega constante que hizo para alcanzar esta meta, aludiendo a la disciplina que demanda su carrera, al empeño, a largas noches sin dormir, al sinnúmero de textos que estudio, a los fines de semana con tareas, los feriados dentro de hospitales atendiendo las 24 horas, la cantidad de heridas que sanó, las distintas situaciones trágicas que presenció, los niños a los que vio nacer y, en medio de risas y sin timidez alguna, al par de semestre que reprobó.
Un transparente vaso de leche tibia acompañado de una crujiente tostada mixta y unos huevos duros fueron parte del desayuno nutritivo que tuvo Alexandra para iniciar con energía una nueva jornada. En esta oportunidad, a ella le correspondía el horario de 10:30 a 19:30 por lo que presurosamente preparó un delicioso almuerzo. Mientras el aroma se desprendía de la cocina, Alexandra alegó que una de las tareas que debe cumplir en el grupo es la preparación del almuerzo, “cuando una de nosotras no tiene el turno de las 07:00 debe dejar listo el almuerzo para el grupo, es algo que no es fijo porque como nuestros horarios se alternan todas debemos realizar la comida por lo menos una vez a la semana” afirmó entre el ajetreo demandado por el reducido tiempo que le quedaba previo a su jornada.
Luego de una confortable ducha, Alexandra vistió un oportuno uniforme azul, en el cual lleva impregnado, con unas resistentes costuras de hilo blanco, el nombre que la identifica dentro del centro materno infantil.
Siendo las 10:20, bajamos hasta el consultorio de medicina general que le corresponde a Alexandra. El ingreso fue por la parte trasera, desde la que se observó cómo algunos vecinos habían madrugado para realizar algún tipo de consulta en el centro. A lo largo del trayecto, Alexandra denotó el respeto y la cordialidad que la caracterizan al saludar cordialmente con sus amigos, colegas y pacientes.
En los primeros minutos, Alexandra administró y ordenó la información y los datos que debía presentar al finalizar su semana laboral, a través de charlas, exposiciones e informes de temas que aportan a la salud, tanto dentro y fuera de la institución. En medio de aquellas actividades, una de las enfermeras se acercó a su oficina y le informó sobre dos pacientes que requieren de su ayuda, para lo cual le entregó el historial clínico de cada uno. Al analizar cada uno de los casos, la médica se acercó a la sala de espera y llamó a uno de los afectados. Al retornar, continuó estudiando los antecedentes de aquella persona y al recibir la visita, con sencillez y amigablemente les pidió que tomen asiento.
En esos instantes, la empatía y la confidencialidad rodearon el ambiente de diálogo en el que con mucha libertad, Carmen Tuglema de 56 años, le contó las molestias que la incomodaban desde hace unos meses atrás, a pesar de haber culminado un tratamiento. El problema, surgió en uno de los pies de la paciente, pues según explicó, tuvo una herida en el pie y aunque ya había cicatrizado, el dolor seguía invadiéndola. Ante ello, la médica la llevó hasta la sala continua, en donde le revisó el lugar de la herida y al notar ciertas falencias, le practicó un pequeño corte. La intervención dio buenos resultados ya que se pudo extraer un pequeño trozo de piedra, la culpable del terrible e insoportable dolor descrito por Tuglema.
Mientras el reloj no se detenía, el ingreso de pacientes iba acrecentando, la exigencia del servicio de salud iba en aumento. Control de embarazos, fiebre en niños, principios de tuberculosis, dolores de cabeza, desnutrición y presencia de parásitos, paladar infectado, entre otros; fueron algunas de las cuestiones que trató Alexandra en uno de sus días normales de trabajo, el cual estuvo envuelto por un clima sofocante, mismo que no detuvo la entrega y pasión que Alexandra puso en cada una de sus asistencias.
“La verdad es que los médicos de aquí son muy buenos, son buena gente, nos tratan bien y por eso nos gusta venir acá”, expuso Patricia Hashu, madre de Margoth Pedro, de 20 años, quienes se dieron cita para llevar el control de la joven ya que tenía dudas sobre el tiempo de embarazo que llevaba.
Al atardecer, un viento suave y unas tenues gotas provenientes de una ligera llovizna que relajaba el entorno tropical propio de Arosemena, indicaban la pronta culminación de un día más de entrega al bienestar social por parte de Alexandra, quien luego de mirar que el reloj marcó las 18:00, empezó a registrar los datos de los atendidos en el “Registro Diario Automatizado de Consultas y Atenciones Ambulatorias” (RDACAA) que exige el Ministerio de Salud Pública del país.
La entrega constante de Alexandra Yauli es una de los aspectos que le permitieron merecer el lugar que actualmente ocupa. “Cada día se debe investigar algo nuevo, se descubre algo más, pues el estudio no termina cuando te gradúas de la universidad, estudiar es algo que debes realizarlo a lo largo de tu vida” explicó Yauli, quien entre sus arduas actividades decidió comentarnos un poco más sobre los objetivos que tiene por cumplir, pues con firmeza aseguró que aspira especializarse en nefrología.
Asimismo, añadió que también le encantaría ejercer la docencia, ya que es algo que le llama mucho la atención. Sin duda, el amor por su profesión es el motor que le impulsa en busca de nuevos retos y propósitos.
“Alexandra es una buena chica, una buena profesional, tranquila, respetuosa, amable y espero que siga adelante en su profesión” dijo Diana López, auxiliar de farmacia quien muy abiertamente aceptó conversar sobre su compañera y acerca del clima laboral en que se desenvuelve, del cual indicó que es sereno y le agrada mucho estar con quienes son parte del centro de salud.
La actitud y compromiso son aspectos que tienen en común los miembros del equipo de salud, en el que se hallan personas jóvenes, adultas, algunos casados y otros no, pero todos con el fin de socorrer y atender a quienes lo requieren, con la satisfacción de saber que gracias a su colaboración contribuyen con el bienestar de muchas familias.
Al finalizar con el registro en el sistema, la galena mencionó que era el momento indicado para dar de alta a una de sus últimas pacientes del día, una niña que se encontraba en la sala de observación debido a una fuerte picadura que recibió por parte de una avispa. Al estar allí, con precaución, le retiró el suero que favoreció a la pronta recuperación de la pequeña. Tras unas acertadas y necesarias indicaciones brindadas a los padres del infante, la pudieron llevar sana y salva a su hogar.
Luego de aquella salida, el silencio se apoderó del interior del establecimiento, y el tic tac del reloj fue quien reemplazo el bullicio de la gente que estuvo hace unas horas antes, en espera a su turno de atención médica.
Inmediatamente, Alexandra recordó que debía descargar información sobre la próxima exposición que realizará en el lugar, por lo que en seguida la acompañamos hasta la oficina de consultas. “Hoy ha sido un buen día” recalcó, quien a pesar del arduo trabajo realizado aún se mantenía con energía, misma que era importante para ella ya que en la noche aún debía averiguar un poco más sobre su tema a socializar.
Finalmente, a eso de las 19:45, la profesional inició con la inspección y el cierre de los laboratorios y centros de atención de la casa de salud, aunque recalcó que ahí no terminaba su jornada, pues mientras rondábamos el sitio mencionó que en la noche o madrugada también llegan pacientes que requieren atención inmediata.
Es así como se pudo aprender acerca de las responsabilidades que cumple día a día Alexandra, una joven médica general que a pesar de las dificultades que atravesó durante su formación académica, nunca desistió, por el contrario, tomó valor para cumplir una de sus tantas metas de vida. Es que como bien dicen, querer es poder y si se tiene pasión, aptitud y buena actitud para hacer las cosas, pues no existe sueño que no se pueda alcanzar ya que puede ser difícil pero no imposible.
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| La atención se realiza personalmente en las comunidades de Arosemena Tola |
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| Los pequeños también son parte del servicio médico gratuito que ofrecen los profesionales de la salud |
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| Una de las mejores experiencias de Mayra es ser parte de los partos |
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| Mayra y su colega visitan con entusiasmo a los pobladores |
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| El equipo de trabajo del sub centro son parte de la familia adoptiva de Mayra |
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| Su entrega y amor por esta profesión la llevan a seguir esforzándose para ayudar a quienes más lo necesitan |






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