martes, 12 de septiembre de 2017

Laura Yancha, ejemplo de lucha y perseverancia.

 VIVIR EN OTRO PAÍS ES COMO ESTAR SOLA EN EL MUNDO

En medio del viento helado que cubre las mañanas, Laura Eloisa Yancha Yauli, de 33 años, se levanta muy entusiasmada para iniciar un nuevo día en su local de artículos de plástico como: sacos, piolas, guantes, y demás implementos requeridos por sus principales clientes quienes se dedican a la agricultura.
La decisión de este emprendimiento, cuenta Laura, surgió en el 2015, luego de unos años tras haber retornado al país, con el fin de conseguir una fuente de ingresos que le ayude a solventar los gastos de su familia.
Ella es una de las miles de compatriotas que salió del país en busca de un mejor futuro debido a la grave situación económica que atravesaba Ecuador y a la gran tasa de desempleo que invadía el panorama económico de la nación.
Laura recuerda que en su niñez, nunca imaginó que en algún momento de su vida tendría que emigrar a otro país, en su infancia jamás pensó que su lugar de trabajo estaría tan lejos de sus padres, hermanos, primos, vecinos o amigos. Es que el destino le había preparado otra suerte, de manera que a sus 18 años de edad tomó el vuelo rumbo a España.
Es que la falta de dinero, fue el principal motivo por el cual en el 2003 partió al viejo continente, con la añoranza de tener una mejor vida.
Pero el viaje le destrozó más el corazón porque estaba consciente de que no vería crecer a su hijo, Richard, pero al mismo tiempo sabía que era lo correcto para que Richard no sufra y para que el sacrificio que ella hacía mejore el porvenir de su primogénito, quien se quedó bajo el cuidado de su madre, Lucila Yauli.
La tristeza y la nostalgia, invadieron su corazón al encontrarse a miles de kilómetros de distancia del pequeño Richard. Al hallarse en un sitio tan diferente, en donde la comida era distinta, en el cual no solo conoció las cuatro estaciones del año sino que también se adaptó al acento diferente del idioma, el cual no fue un impedimento para comprenderlo.
Ante esta realidad, lo primero en lo que pensó Laura fue en conseguir una fuente económica.
“Sin empleo, no eres nadie”, fue una de las enseñanzas que adquirió en medio de la difícil situación que la rodeaba, pero para su suerte, unos amigos que ya residían en España le recomendaron un trabajo. La cosecha de productos en invernaderos y el cuidado de personas adultos mayores fueron los oficios que ejerció la compatriota a largo de su estadía en la madre Patria, en un horario de ocho horas al día y durante toda la semana.
La razón por la que tomé dos oficios fue porque el salario que recibía de los invernaderos no cubría nuestras necesidades y por eso lo complementé con lo de mi segundo empleo, sostuvo la entrevistada, quien además comentó que cada día se llenaba de valor para seguir adelante ya que el esfuerzo realizado le permitiría tener un mejor estilo de vida en compañía de su hijo y esposo.
Asimismo, un tanto consternada dijo que la comunicación con su familia, era muy escasa pues que no contaba con los medios necesarios para conversar con ellos.
Su residencia en Europa, tuvo una pausa, pues en el 2007 regresó a Ecuador con el objetivo de conocer cómo era la situación en la que vivía su pequeño ya que lo extrañaba demasiado y sentía la necesidad de ver cuán crecido estaba.
Poco a poco, la aflicción de Laura y su cónyugue, parecía llegar a su fin en el 2011, año en el que su retorno a Ecuador fue definitivo. “En los primeros días de estar en casa, en medio de la alegría, sentí un vacío porque me dí cuenta que una parte de mi vida se había quedado en España”, expresó Laura, es que tal parece que el buen trato y los buenos recuerdos que compartió con la gente española la habían marcado.
Desde ese momento, ella vio que nuevamente la vida le exigía empezar desde cero porque la poca suerte al tratar de obtener algún oficio u ocupación remunerada no estaba de su lado.
Pero, Laura no desistió y fue así como hace dos años atrás puso en marcha su negocio destinado al servicio de sus vecinos que laboran, principalmente, en el cuidado y cosecha de hortalizas y legumbres.
Aunque al principio, le costó mucho tener clientes, hoy en día es uno de los locales más concurridos por los compradores. Además, Laura mencionó que en algún momento ha escuchado acerca de programas que ofrece el gobierno para los migrantes retornados pero debido a la falta de tiempo no ha podido visitar estas oficinas para obtener información.
Finalmente, Laura decidió dejar un consejo a quienes desean emigrar a otro país pues es algo que “deben pensarlo, no es nada fácil porque estar lejos es como estar solo en el mundo porque la familia no existe y debe tener presente que siempre se debe estar trabajando”.
El carisma y el espíritu emprendedor la convierten en una mujer ejemplar, quien a pesar de las experiencias vividas no se dió por vencida, pues siempre lucha por un mejor futuro para ella y los suyos..
El negocio de Laura satisface las necesidades de sus vecinos quienes se dedican al cultivo de hortalizas y legumbres.



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